Qué hacemos

El Programa Vino, Cambio Climático y Biodiversidad impulsa soluciones basadas en la naturaleza para abordar los desafíos y oportunidades del sector vitivinícola, fortaleciendo la resiliencia, sostenibilidad y diferenciación del vino chileno a través de la ciencia y la biodiversidad

Cómo lo hacemos

Investigamos sobre la capacidad de los sistemas ecológicos para proveer servicios ecosistémicos al sector vitivinícola, considerando su vulnerabilidad ante los actuales escenarios de cambio climático e impacto antrópico para las próximas décadas.

Proponemos mejoras al diseño de los viñedos y prácticas de manejo para minimizar el impacto agrícola sobre la biodiversidad.
Implementamos actividades educativas que promueven las ciencias ecológicas y el valor de la biodiversidad.
Asesoramos al sector vitivinícola en la creación de áreas de protección de la biodiversidad y la provisión de servicios ecosistémicos.

Historia

El Programa Vino, Cambio Climático y Biodiversidad (VCCB) nace en 2008 como una iniciativa científica del Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), con el propósito de acercar la investigación ecológica al sector productivo y demostrar que la biodiversidad puede transformarse en una ventaja estratégica para el desarrollo sostenible.

Su origen surge en un contexto marcado por el avance del cambio climático y la creciente degradación de los ecosistemas mediterráneos de Chile central, uno de los hotspots globales de biodiversidad más amenazados del mundo.

Frente a este escenario, el VCCB impulsó una pregunta pionera para la época: ¿Es posible compatibilizar conservación y producción agrícola?

¿Por qué elegir el vino?

Contexto: Del desafío a la oportunidad

La zona centro-sur de Chile, donde se concentra la producción vitivinícola, enfrenta crecientes desafíos asociados al cambio climático, como olas de calor, incendios y cambios en las precipitaciones, que afectan la calidad del vino y la estabilidad productiva. El aumento de temperaturas acelera la maduración de la uva y altera atributos clave para la calidad final del producto.

Los ecosistemas saludables son fundamentales para fortalecer la adaptación y resiliencia. La crisis climática y la pérdida de biodiversidad no son desafíos separados, sino interdependientes, y requieren soluciones integradas.

Este desafío es especialmente relevante en Chile central, uno de los cinco ecosistemas mediterráneos del mundo y hotspot global de biodiversidad, que concentra más del 50% de las especies del país, pero cuenta con menos del 1% bajo protección estatal, en el sistema nacional de áreas protegidas.

Implicancias para el negocio

La industria vitivinícola chilena enfrenta el desafío de mantener su competitividad en mercados cada vez más exigentes, donde la calidad y los compromisos ambientales verificables son cada vez más relevantes.
Al mismo tiempo, la creciente dependencia de insumos externos aumenta la incertidumbre productiva y económica. Frente a este escenario, el VCCB impulsa una transición hacia sistemas más resilientes y autónomos, incorporando soluciones basadas en la naturaleza y procesos ecológicos que fortalecen la producción desde el propio predio.
El desafío es avanzar hacia una viticultura capaz de ser competitiva y rentable, al mismo tiempo que gestiona y potencia los ecosistemas de los cuales depende.

¿Qué propone el VCCB?

El Programa VCCB propone un cambio de paradigma en la gestión productiva: reconocer la biodiversidad como infraestructura natural estratégica para fortalecer la resiliencia, sostenibilidad y competitividad del sector vitivinícola.

Desde esta perspectiva, investigamos cómo los ecosistemas influyen en procesos clave para la producción, como la disponibilidad de agua, el control natural de plagas y enfermedades, la salud del suelo, la diversidad microbiana y la capacidad de adaptación al cambio climático.

A partir de este conocimiento, desarrollamos soluciones basadas en la naturaleza —incluyendo restauración ecológica y manejo de biodiversidad— que permiten fortalecer la resiliencia productiva, reducir dependencias externas y potenciar la diferenciación del vino chileno. Además, acompañamos a las empresas en la integración de la biodiversidad en sus estrategias productivas, desde la implementación en terreno hasta procesos de capacitación y transferencia.

Los resultados obtenidos junto a más de 25 viñas muestran beneficios concretos. La vegetación nativa y los suelos contribuyen a la captura de carbono, las áreas de conservación fortalecen el control natural de plagas y enfermedades, y los microorganismos locales aportan a la identidad y calidad del vino. Prácticas como corredores biológicos y cajas nido refuerzan estos procesos, integrando naturaleza y producción.

Nuestra experiencia demuestra que incorporar biodiversidad en la gestión no es solo una agenda ambiental, sino una condición estratégica para construir sistemas productivos más sostenibles, resilientes y competitivos.

Este enfoque ya se ha expandido hacia otros sectores agroproductivos, colaborando con iniciativas vinculadas a sustentabilidad, biodiversidad y agricultura regenerativa. Desde el año 2021, hemos apoyado al Consorcio Lechero en el diseño de sus Acciones de Biodiversidad del “Estándar de sustentabilidad para predios lecheros”. Asimismo, junto a ChileOliva, colaboramos en los Acuerdos de Producción Limpia, apoyando la implementación de sus metas de Biodiversidad y Agricultura Regenerativa